Mejora tus síntomas gastrointestinales con estos hábitos
20-02-2026
Las enfermedades del sistema digestivo son una causa importante de enfermedad y muerte en todo el mundo. Estas enfermedades pueden ser infecciosas, alérgicas, o inflamatorias crónicas como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa, o incluso trastornos funcionales como el síndrome del intestino irritable.1
Algunas de estas enfermedades son difíciles de tratar porque pueden tener varias causas, incluyendo factores emocionales, sociales y genéticos. En años recientes, se ha descubierto que la microbiota intestinal, que es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino, juega un papel muy importante en el desarrollo de algunas de estas enfermedades.1
¿Cómo se forma la microbiota intestinal?
Hasta hace poco, se pensaba que al nacer, el intestino del bebé estaba completamente limpio, sin microorganismos, y que estos llegaban rápidamente después del nacimiento, principalmente de la madre y el ambiente cercano.1,2
Sin embargo, ahora se sabe que el intestino ya comienza a colonizarse antes de nacer, en el último trimestre del embarazo, gracias a bacterias que pasan desde la placenta al líquido que rodea al bebé.1,2
La alimentación en los primeros dos años de vida es muy importante para mantener un equilibrio saludable de bacterias en el intestino. Durante esta etapa, predominan bacterias buenas como las bifidobacterias y lactobacilos, que ayudan a fermentar los alimentos, y evitan que crezcan bacterias dañinas como clostridios, Staphylococcus aureus y algunos bacteroides.2
Importancia de la microbiota intestinal
La microbiota intestinal, que antes se consideraba solo un grupo de bacterias que convivían con nosotros, ahora se entiende como un “órgano” que tiene funciones importantes en la nutrición, el sistema inmunológico y la inflamación del cuerpo.3
Por ejemplo, la microbiota tiene enzimas que pueden descomponer ciertos carbohidratos complejos de los alimentos que nuestro intestino no puede digerir, convirtiéndolos en azúcares simples y ácidos grasos de cadena corta, como el acético, propiónico y butírico.3
Los dos primeros se absorben en la sangre y el tercero es utilizado por las células del colon como fuente de energía. Estos ácidos grasos también pueden llegar al hígado para ayudar en la producción de grasas; de hecho, se estima que alrededor del 10% de la energía que obtenemos viene de esta digestión por bacterias.3
La cantidad de estos ácidos grasos es importante para regular el sistema inmunológico. En personas con inflamación intestinal, se han encontrado niveles más bajos de estos ácidos, y algunos estudios sugieren que ayudan a mejorar estas condiciones.3
Además, la microbiota puede influir en los genes relacionados con cómo almacenamos energía en las células.3
Microbios y humanos han evolucionado juntos durante miles de años, y el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo e inmunológico depende de tener una microbiota saludable que viva en armonía con nosotros.3
Recomendaciones para mejorar la microbiota intestinal
Para cuidar y mantener saludable la microbiota intestinal, es importante seguir algunas recomendaciones que ayudan a prevenir desequilibrios y algunas enfermedades:
1. Una dieta balanceada y rica en fibra, incluyendo alimentos como frutas, verduras y cereales integrales.4
2. Consumir alimentos fermentados, que contienen bacterias buenas que benefician el intestino.4
3. Incluir prebióticos en la alimentación; son sustancias que no se digieren pero que ayudan a que las bacterias beneficiosas crezcan. Ejemplos de alimentos con prebióticos son: ajo, cebolla, espárragos, plátanos y alcachofas.4
4. Evitar el consumo de alimentos ultraprocesados, así como aquellos con mucha azúcar refinada y grasas saturadas, porque pueden favorecer el crecimiento de bacterias dañinas y reducir la variedad de bacterias buenas.4
5. Mantener un estilo de vida activo, realizando ejercicio de forma regular, ya que esto mejora la composición y diversidad de la microbiota intestinal.4
6. Controlar el estrés, porque el estrés psicológico puede disminuir las bacterias buenas, como Lactobacillus y Bifidobacterium.4
7. Practicar técnicas de relajación como la atención plena (mindfulness), meditación, yoga, y asegurarse de dormir bien, ya que estas actividades ayudan a restaurar el equilibrio de la microbiota.4
8. Es muy importante usar los medicamentos de manera cuidadosa, especialmente los antibióticos, para evitar dañar la microbiota intestinal.4
9. Consumir probióticos, que son microorganismos vivos beneficiosos como Lactobacillus, Bifidobacterium y Saccharomyces boulardii, puede ayudar a mejorar la salud intestinal cuando se toman en las cantidades adecuadas.4
10. También es útil incluir posbióticos, que son sustancias producidas por estas bacterias buenas, ya que tienen propiedades antiinflamatorias y ayudan a fortalecer la barrera del intestino.4
11. En casos de síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, cólicos, inflamación y exceso de gases, considera el uso de fitomedicamentos como Enterokan®, que contiene aceite de Mentha piperita y aceite de Carum Carvi (alcaravea), y ha demostrado que:5,6
• Reduce el movimiento excesivo del estómago y la parte inicial del intestino (gastroduodenal).
• Relaja los músculos del intestino delgado y grueso, lo que ayuda a aliviar los espasmos (cólicos).
• Estimula la secreción de iones en el intestino, ayudando a la digestión.
• Disminuye la inflamación intestinal.
• Normaliza la sensibilidad dolorosa del intestino, especialmente en situaciones de estrés.
• Modifica favorablemente la composición de la microbiota intestinal, ayudando a restaurar el equilibrio natural.
Recuerda: Si experimentas síntomas persistentes del sistema digestivo o tienes dudas sobre tratamientos y recomendaciones, es fundamental consultar siempre a un profesional de la salud para garantizar un cuidado óptimo de tu bienestar.
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Preguntas frecuentes
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1. Zamudio V, Ramírez J, Toro E, et al. (2017). Importancia de la microbiota gastrointestinal en pediatría. Acta Pediátrica de México, 38(1),49-62.
2. González N, González Y, Padilla L. (2017). Microbiota intestinal, sobrepeso y obesidad. Revista Salud Pública y Nutrición, 16(3),23-28.
3. Icaza M. (2013). Microbiota intestinal en la salud y la enfermedad. Revista de Gastroenterología de México, 78(4),240-248. https://doi.org/10.1016/j.rgmx.2013.04.004.
4. Rosales N, Sierra J, Loza M, et al. (2025). El ecosistema interior del cuerpo humano: Cómo la microbiota intestinal protege tu salud. Revista Científica y Académica, 5(2), 633-653. https://doi.org/10.61384/r.c.a..v5i2.1149.
5. Información para prescribir reducida Enterokan®.
6. Lehner M, Ulsemer P, Christochowitz S. (2025). Menthacarin, a proprietary combination of peppermint and caraway oil, alters cultured human fecal microbiota composition, resulting in increased SCFA production. Frontiers in Pharmacology, 16, 1569052. https://doi.org/10.3389/fphar.2025.1569052.